Historia del Reiki

Mikao Usui, nació en Gifu en Japón, el 15 de agosto de 1865, en el pequeño pueblo de Taniai en el distrito de Yamagata. Inició a unos 2000 practicantes de Reiki y falleció el 9 de Marzo en Fukuyama, murió de un ataque al corazón mientras impartía una charla de Reiki.

Durante su juventud estudió Qi Gong, serie de ejercicios para mejorar la salud, que incluye meditación, técnicas de respiración y movimientos suaves y pausados y una concentración en el desarrollo de y canalización de la energía vital.

Viajó en búsqueda del conocimiento por todo Japón, China y Europa. Estudió cuanto pudo sobre medicina, psicología, religión, filosofías, metafísica y todo cuanto tenía que ver con el desarrollo espiritual.

Existen controversias al respecto de la vida del redescubridor del método Reiki; su historia fue trasmitida oralmente de maestro a discípulo, permaneciendo envuelta en mucho misterio.

Con el transcurrir de los años sufrió varias alteraciones, con el fin de que el método pudiese ser introducido en Occidente, principalmente en lo que concierne a su formación profesional y a su religiosidad.

La meditación de MIKAO USUI

En 1908, en el Japón, Mikao decidió iniciar un período de ayuno y meditación de veintiún días, como lo habían hecho los antiguos maestros, con el fin de purificarse para recibir una visión que lo esclareciese.

Dejó entonces el monasterio y se retiró al Monte Kurama, la montaña sagrada, situada aproximadamente a 25 kilómetros de Kyoto, llevando los Sutras encontrados por él en el Tíbet y, escasamente, un recipiente de piel de cabra con agua y veintiuna piedras, que le servirían de calendario, arrojando cada día una de ellas.

Mientras pasaban los días, Mikao, en ayuno absoluto, sentado cerca de un pino, escuchando el sonido de un riachuelo, permaneció meditando, orando, entonando cánticos, leyendo los sutras y pidiendo al Creador que le diese el discernimiento necesario para utilizar los símbolos.

El ayuno y la meditación ampliaron las fronteras de su conciencia, y en la madrugada del vigésimo primer día, Mikao tuvo una visión, en la que vislumbró una intensa luz blanca que le golpeó de frente, proyectándole fuera del cuerpo y sintiendo la conciencia profunda en comunicación con su Yo.

Al abrir totalmente su conciencia le fue dada la comprensión de los significados de los símbolos y la utilización de los mismos.

En aquel momento, Mikao recibía su iniciación, el conocimiento de cómo utilizar los símbolos y de cómo activar el poder en otras personas, rescatando así el método milenario de terapia.